Quiero vivir, quiero sentir...
Hace tanto tiempo que esos sentimientos los he dejado encerrados en una cajita
a la que cierra una llave con que está tan escondida que no sabía muy bien como volver a
encontrar esa llave y volverla a abrir.
Cómo volver a escribir y poder expresar aquello que cada día
va rondando por mi cabeza y que, a veces, no me deja vivir...
Esas veces la sensación de angustia por no poder hacer algo, vivir
o simplemente basada en mi autoexigencia no me deja vivir y disfrutar el día a día.
A veces la sensación de alegría, plenitud y esas sensaciones que experimento con
mi novio, mis amigos, mi familia... en mi vida en general.
A mi parecer es la dualidad del ser humano que discurre durante toda su existencia
y que, muchas veces duele... y, por desgracia, cuando esto pasa duele mucho.
Pero también, a veces existe esa otra cara de la moneda, con la que intento quedarme
día a día e intento que sea el centro de mi existencia día a día, pero que es tan difícil...
Esa es la parte positiva, esa parte que hace que disfrutes de cada minuto. Si eres
una persona sabia debes beber de ella cada vez que la vives... porque de esos momentos están llenos la vida.
Es con lo que me tengo que quedar, con los buenos recuerdos... aunque sea difícil es mejor beber de ellos cada día y disfrutarlos porque no sabes cuando van a durar.
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